Muchas veces es difícil perdonar, como así también lo es pedir disculpas. Pero tiene que ser parte habitual de nuestras vidas. Nos permite evaluar qué es lo que hacemos mal y bien y, además, nos posibilita reestablecer una relación con la otra persona. Una simple palabra que no se dice puede causar que un lazo de amistad o amor se desvanezca por completo
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