domingo, 27 de febrero de 2011

Se aceleraba su pulso, todo parecía eterno. Sus ojos estaban fijos, pero inseguros. Sentía sus labios, reconocía su rostro, pero no sabia quien era. Lo conocía si, pero algo extraño pasaba, se sintió vacía y confundida por un momento. Pensó que el era su razón, la propia razón del mundo, al menos del suyo, los muros se cayeron, pero su interior corrió a kilómetros de distancia de esa persona por la que su corazón alguna vez latió. Abrió los ojos, lo miro tratando de entender, él sin saber la observó como siempre lo hacía, con esa naturalidad de amar que tenía hacia ella. En menos de dos segundos por la cabeza se le cruzaron miles de preguntas, sus manos transpiraban y ella intentaba comprender que le sucedía. Todos sus sueños, todas sus metas, se habían aclarado, pero no sus sentimientos. Al fin sintió que sus emociones estaban ante una crisis momentánea en un rincón muy inseguro de su mente, sabia que podía ocurrirle muchas veces más. Conocerse es un camino muy complejo pensó. Firme en su decisión, supo despedirse dulcemente dejando que las lagrimas reflejen su alma. Al cabo de un tiempo recordó ese momento sabiendo que sus sueños eran el.
Laura Giselle Correa.

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