Laura Giselle Correa.
martes, 21 de junio de 2011
Valor y cobardía, dos amigos que van de la mano.
Derramar una gota no siempre es malo, lo malo es romper los sentimientos, las ilusiones, y sobre todo los sueños. Es tan simple y tan complejo a la vez entender ciertas cosas. Crecés cada año bajo un mismo pensamiento, bajo una misma filosofía, siguiendo un camino, tú camino y en un instante, como si todo lo anterior fuera en vano, como un balde de agua fría te congelas de dudas, de dudas que te paralizan, que te retrasan en el camino, pero que también te aclaran la niebla que hay en la ruta. Hoy escuché una canción muy vieja, y me quedo una frase dando vueltas : "yo prefiero ser fuerte y no abrir mi corazón". Es una frase tan contradictoria, ¿Qué es ser fuerte? ¿ Ser insensible realmente significa ser duro de sentimientos? Bueno, dicen que los que más sienten son los que menos demuestran. Es totalmente subjetivo. "No abrir el corazón" no es ser fuerte, es ser cobarde. Claro, es común caer en la confusión, y es común caer en el miedo, entrar en pánico. Es el pan o la torta, todo no se puede. Hay que ver que significa cada cosa para cada cual. Ser cobarde es una elección, lamentablemente (para algunos) en un determinado momento esa opción se termina porque tarde o temprano todos nos chocamos con esa pared que nos supera. Porque son los sentimientos los que nos superan. Todos tenemos nuestros momentos cobardes y nuestros momentos de valor, están acompañados, totalmente relacionados y van de la mano. Se turnan para domarnos como fieles amigos cuidando sus descansos. cuando ya no podemos más con uno y estamos a punto de caer, viene el otro para "enseñarnos", es como el antídoto a todo lo anterior, pero si el "valor" es así, ¿Por qué somos tan aliados de la cobardía? Y tranquilamente la respuesta podría ser que en nuestra condición de seres humanos al parecer llevamos el masoquismo. Pero además de ser masoquistas (lo cual explica muchas cosas para algunos) hay una respuesta más profunda que eso; y la verdad es que cuando se trata se sentimientos, se trata de ya no depender de uno mismo, sino de entregarse y con eso somos completamente vulnerables, pero felices. Para mí esta totalmente justificado desde la felicidad, soy amiga del optimismo en el mundo. Pero el problema es lo que pasa en el medio. Cuando los planes se van a la basura, cuando te toca vivir a la deriva, cuando todo lo que quisiste siempre lo tuviste fijo y claro era fácil si tus fraudes eran tus errores, y tus alegrías las manejabas vos, pero el nivel se complica cuando te das cuenta que ya no sos el único que dirige tu vida, ahora dependes de una simple mirada de alguien que inexplicablemente hace que todos sea perfecto, sin hacer desaparecer la maldad en el mundo, sin hacer magia para parar las guerras, y tampoco con los poderes para imponer paz, pero con los necesarios para hacer que con todo lo bueno y malo de este mundo, ames al planeta en su totalidad. Pero claro, le tenemos pánico a abandonar ciertas cosas, a perder nuestra "invidualidad", al futuro, a salir de nuestra pequeña burbuja, a que nos lastimen, a llorar, a que nos golpeen los sentimientos, a caer. Pero no hay que olvidar que así como todo lo que sube cae, todo lo que cae siempre levanta vuelo. Y es ahí cuando el valor supera al "cobarde" que hay en todos nosotros.
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