
Más allá de que algún día me entregué a todos esos miedos gracias a vos, hoy siento pánico. Los fantasmas resurgen como si jamás hubiesen sido sepultados, y yo me sumerjo en ellos como si jamás los hubiese sentido, como si jamás hubiera sentido ese temblor, pero se que no es así, y que por eso cada año construía un ladrillo que contenía a ese gran muro en el que me escondía, para no recaer en esos sentimentales fantasmas, estos espectros reflejan más que terror, ellos reflejan dolor. Pensamientos y confusiones hacen que vuelva a el punto de partida al que deseaba no volver. Y cuando llego, mis ojos buscan personas que sé que no estarán. Mi opción es una: volver a ese punto y saludar a mis viejos amigos fantasmas.
Laura Giselle Correa.
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