sábado, 15 de octubre de 2011
Caigo, siento que solo caigo, por momentos, solo por momentos siento que quedo suspendida en el aire, y después, sigo cayendo. Todo se detiene o todo va muy rápido, parecen no existir los puntos medios. Sea como sea, esta ahí, y allá, en donde mire está, es como si mi cabeza fuera su lugar favorito en el mundo. No quiero y quiero mucho, pero en medio mi mirada esta vacía. Esta vez lo lindos paisajes no lo solucionan ni un buen libro, ni siquiera la paz de mirar al cielo; la circunstancia me obliga a confiar en mi y en el tiempo, esas son mis dos cartas a jugar.
domingo, 2 de octubre de 2011
A veces es sorprendente como una llamada te puede alegrar el día. Hoy mi mañana empezó muy mal, y una persona que lamentablemente tiene gran poder sobre mi convirtió mis lágrimas en una sonrisa, y hablamos minutos y minutos de lo que nos une a los dos: la música, eso que me hace saber que no somos tan diferentes y que tenemos un modo de ver el arte como lo más hermoso de la vida. Si bien es verdad que la única persona capas de remediar lo malo es la misma que te lastimó, hoy veo una parte, y surge otra.
Hoy siento que mis emociones están en una gran montaña rusa que esta llegando a la parte en la que baja a toda velocidad, y que hay una de ellas que trata de mantener los gritos de las demás.
Que contradictorio es hacer algo que esta bien, pero que te hace mal. Entonces ¿Qué esta bien y qué esta mal? ¿Quién lo dirige la mente, el corazón, o el tiempo? Corro a mi mundo por un momento y me doy cuenta que todo se desmorona si no estas vos.
Estos días estuve reflexionando acerca de muchas cosas, de qué quiero hacer, del futuro, de la amistad, las promesas, y de mi. Y aprendí que un "pase lo que pase" se cumple sin decirlo. Aprendí a valorar más a las personas que estuvieron para darme un abrazo mientras contuve el llanto, que las personas que solo estuvieron para verme reír. No importa cuántas cosas pasen, hoy sé que puedo llegar a tener un montón de cicatrices, pero que gracias a esas mismas estoy de pie. Hay miedos que superé y otros que se convirtieron en pánico. Hice lo que sentía en cada instante. Reí sin parar y lloré sin consuelo. Me quedé noches y mañanas enteras acostada en mi cama sin dormir por pensar. Abrace a mi peluche como si fuera una soga en el medio de un abismo que me sostiene. Dije "te quiero" muchas veces, y sé que todos fueron verdaderos. Me sorprendí, y me decepcioné también. Me lastimaron. Dudé. Miré películas y comí muchos pochoclos. Admiré el cielo cada vez que pude. Me enamoré tan profundamente que aprendí a ver las dos caras de la moneda. Bailé sin música y en la lluvia. Leí. Aprendí cosas nuevas. Canté en la ducha y sonreí en la calle por memorias. Por todo esto mi días se mantienen estables, porque se lo emocionante que puede ser despertar y ver al mundo como un lugar en donde todo puede pasar, sin importar que tan mal haya despertado.
Hoy siento que mis emociones están en una gran montaña rusa que esta llegando a la parte en la que baja a toda velocidad, y que hay una de ellas que trata de mantener los gritos de las demás.
Que contradictorio es hacer algo que esta bien, pero que te hace mal. Entonces ¿Qué esta bien y qué esta mal? ¿Quién lo dirige la mente, el corazón, o el tiempo? Corro a mi mundo por un momento y me doy cuenta que todo se desmorona si no estas vos.
Estos días estuve reflexionando acerca de muchas cosas, de qué quiero hacer, del futuro, de la amistad, las promesas, y de mi. Y aprendí que un "pase lo que pase" se cumple sin decirlo. Aprendí a valorar más a las personas que estuvieron para darme un abrazo mientras contuve el llanto, que las personas que solo estuvieron para verme reír. No importa cuántas cosas pasen, hoy sé que puedo llegar a tener un montón de cicatrices, pero que gracias a esas mismas estoy de pie. Hay miedos que superé y otros que se convirtieron en pánico. Hice lo que sentía en cada instante. Reí sin parar y lloré sin consuelo. Me quedé noches y mañanas enteras acostada en mi cama sin dormir por pensar. Abrace a mi peluche como si fuera una soga en el medio de un abismo que me sostiene. Dije "te quiero" muchas veces, y sé que todos fueron verdaderos. Me sorprendí, y me decepcioné también. Me lastimaron. Dudé. Miré películas y comí muchos pochoclos. Admiré el cielo cada vez que pude. Me enamoré tan profundamente que aprendí a ver las dos caras de la moneda. Bailé sin música y en la lluvia. Leí. Aprendí cosas nuevas. Canté en la ducha y sonreí en la calle por memorias. Por todo esto mi días se mantienen estables, porque se lo emocionante que puede ser despertar y ver al mundo como un lugar en donde todo puede pasar, sin importar que tan mal haya despertado.
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