
Caoba, un rojizo caoba se reflejo en sus ojos. Mientras tanto las palabras volaban, pero no podía pronunciar ninguna, ninguna lo haría feliz en ese momento. Sólo podía pensar a futuro, aunque odiara esa opción, no quedaba otra.
¿Cuántas veces nos pasa esto? Ó ¿Cuántas veces somos presos de nuestra propia libertad? Tenemos tanta vida por delante, tantas ganas de volar que no nos alcanzan las alas. Tanta libertad nos atrapa, dentro de nuestra propia duda. Encontrados con tantas opciones, y tantas ambiciones, de tantos "quiero" y nos chocamos con un sentimiento de "no puedo", pero esas últimas dos palabras son condicionadas por otros agentes ajenos a nosotros,que nos retienen, nos paralizamos cuando tenemos que jugar a perder. Y así caminamos por un lado y por el otro, queriendo, pero sin animarnos. Los días pasan, el tiempo corre y las oportunidades nos tientan, nos condiciona.
Hagamos cada cosa que queramos hacer, en cada minuto, en cada segundo, en cada mañana y en cada noche. Hagamos un agujero en esa jaula para ver el sol, y recordar que vale la pena cada respiración
Una nave llena de gloria nos rodea, solo tenemos que dejar que la libertad no nos atrape.
Laura Giselle Correa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario